El Circo Patriótico (Núria Amat, El País)

Cataluña, creadora de artistas, ha sido siempre defensoradelalibertad y derechos de las personas. El carácter catalán (meremitoalos archivos) "es realista, práctico, sensato,comprensivo,intuitivo,genialoide, y con un gran sentido común en susactividadesdiarias,pero también llega a ser, en determinadas ocasiones,idealistaenexceso, excéntrico sin remedio, capaz de apostarlo todo acara ocruz,buscando ser grande y sufriendo de ser un país pequeño".LaHistoria esuna espina clavada en una buena parte de los catalanes.Deahí que suspolíticos se sientan cargados de una misión excelsa-salvarel pueblocatalán-, forjada, en muchos casos, por unsentimientocolectivo ycontagioso que deriva, como ahora, y por parte deun sectorminoritariodel gobierno, en un nacionalismo excluyente quecree teneren su país aun gran enemigo hereditario, al punto de no poderseguirviviendo niexistiendo sin este enemigo en casa, real o imaginario.

Paraelcatalán, la lengua catalana forma parte de la continuidad deun paísquees hoy en día un país de países. En esta pluralidadconsiste lagranfortuna de la Cataluña de los últimos años. Porrazones históricasdetodos conocidas, este país "de acogida" ha sabidoenriquecer suculturaesencial, su lengua propia, con la lenguacastellana que siemprese hahablado en Cataluña, especialmente, enBarcelona; ciudad quemantiene subilingüismo como una de las grandesriquezas que lacaracteriza. Dondeno se habla un catalán perfecto nitampoco uncastellano inmaculado. Lasdos lenguas son felizmenteimpuras. Conviven.Se casan o aparean. O biense divorcian paraprocrear de nuevo.

Noes este el parecer de lospolíticos que, enla actualidad, gobiernanCataluña. Por un afán decerrazón,mantenimiento de poder oficial ypureza identitaria, handecididoutilizar la lengua como bandera única desu ideología. Cuandode todoses sabido que en Cataluña hay escritores encastellano muybuenos,algunos de sus gobernantes y palanganerosresolvieron anunciarcontraviento y marea que solo merecían asistir a laFeria del LibrodeFrankfurt autores catalanes catalanoescribientes.Eliminando deesteconvite general, a los escritores catalanescastellanoescribientes,alos que niegan la pertenencia a una culturaespecífica.

Seestádando un comportamiento nuevo en la sociedadgubernamentalcatalana,muy distinto de la riqueza genuina de lasgeneracionescatalanistasanteriores que favorecían el intercambio deliteraturas ycelebraban elbilingüismo como forma de convivencia. ¿Enqué idiomaescriben oescribimos estos escritores sin tierra, que nospresentancomocastellanos en Cataluña y catalanes en todas partes? En lamismalenguaque, casualmente, muchos presidentes y diputados de laCataluñaactualhablan en su entorno familiar. Un castellanonaturalmenteperiférico.

Signode estos tiempos de pestesnacionalistas es quela ideología domine lalengua hasta convertirla eninstrumento de credo,tal y como ellingüista Victor Klemperer observó ensu vigente y muyrecomendablelibro La lengua del Tercer Reich.¿En una Europapor fin librey abierta hay que dudar aún de que Kafkafuera un escritorcheco que,casualmente, escribía en alemán? ¿No fueronestas mismaspalabras lasque impuso Stalin en los países soviéticos? ¿Ycómo seatreve Praga avivir de su genial escritor "extranjero"?

VolviendoaKlemperer,que en el comienzo lento hacia la guerra del exterminiofueapartado desu cátedra y le impidieron el acceso a todas lasbibliotecaspúblicas,conviene recordar que "cuando el poder se apoderadeldiscurso, sulenguaje impregna el lenguaje del ciudadano y seextiende atodo conuna naturalidad asombrosa, como si fuera lo esperadoy loevidente". Enel caso catalán o español, este sutil proceso hace quenollameatención alguna que escritores catalanes,castellano-escribienteshayansido tenuemente marginados de sus puestosde trabajo en laUniversidadcatalana. Proceso igualmente vivido, acasode modo másevidente, en lacomunidad vasca. A lo que se añade lamanipulaciónpatente de libros detexto, reglamentos universitarios ydemásdocumentación burocrática oempresarial.

Si por un ladolosciudadanos son los receptoresdirectos de los usos lingüísticos delospolíticos, por otro, en suutilización de la lengua se reflejanlosprivilegios y opresiones queella reparte. El lenguaje ha intoxicadoalos habitantes y más allá delgrado de españolismo o catalanidad queunoposea, la lengua protegidase va interiorizando yconquistandoconciencias de quienes vaencontrando al punto de paralizara quienespiensan en contra.

Así, la expresión famosa es catalán quien vive y trabaja en Cataluña,alterasusentido válido y, en principio, positivo por otro negativo:dandoaentender que no es catalán quien no escriba o hable el idiomaquedebehablarse en Cataluña. Y, por tanto, merece quedar excluido delosmediosradiofónicos como el caso de persecuciónlingüísticarecientementeocurrido a la escritora uruguaya-catalanaCristina PeriRossi. Ejemploen el que la inmediata reacción de un sectordeciudadanos estáconsiguiendo reencauzar a buen término.

Enlosmediosnacionalistas, expresiones y palabras se inventan o semodificanpara suuso provechoso, haciendo caer en el olvido odesaparición laanteriorsituación que le daba verdadero sentido. Por lamisma regla detres, elnacionalismo español utiliza términos como patria, patriotismo, ciudadanía, nación, sentimiento nacional, soberanía. O expresiones cómo: vamos a ganar para devolver España a los españoles.(Entreparéntesis,como si sólo fueran españoles los que actúan ypiensan comoRajoy. O sólofueran catalanes los que piensan y actúancomo desea CarodRovira). Elpeor efecto de este lenguaje es suscitar alas personas unestado deánimo propicio para el cumplimiento de susprogramas. A findecatalanizar, si cabe aún más el idioma, utilizan elléxico familiarmásrural. Hasta Pompeu Fabra se levantaría de la tumbaal oírlos. Pornodecir, todos los escritores de la Renaixença. Y losmás cercanosdelNovecentismo catalán (Carner, Riba y un largo etc).Absurdamentecreenque esta vulgarización impuesta de la lenguacatalana la hacemásestatal y más auténtica.

Sin duda, la formapopular de hablarlessirve como marca identitaria y señal de que unoestá en ellugaradecuado. En la única opción permitida. En lugar dedecir lapalabraEspaña (menuda maldición) hacen toda clase decircunloquiosparareferirse al país, llamándolo Estado español, catalán o peninsular.Comotambiénel caso grandioso de un periodista que hace unos días,paracomentar ladespedida de un torero en una sonada corrida enBarcelona,decía: "CésarRincón se despide de Europa".

O, también, aquel informativo televisivo: "Llueve en todo el Estado español".

Asílascosas,quienes los españolistas acusan de catalanistas, yloscatalanistasacusan de españolistas son los más próximos a tenerrazón.


Evidentment, no estic d'acord amb el que diu laNúria. La convidadad'honor a la fira de Frankfort era la culturacatalana, no la culturacastellana. Si no és prou bona escriptora perdestacar entre els autorsen castellà no és el nostre problema. Mai noentendran que Catalunya ésun país al mateix nivell que Espanya,França, Rússia, Libèria o ElSalvador?

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La llengua catalana viurà com a mínim fins que jo mori.

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